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Más sobre lenguaje sexista

Leí el artículo de Javier Marías el 17 de diciembre de 2006 en el EPS y me sorprendió la cerrazón y, sobre todo, la inquina con la que el escritor se expresaba. He estado desde entonces pensando en escribir algo sobre ello pero hoy he encontrado en el boletín de e-leusis
(www.e-leusis.net) una carta abierta a Marías que resume a la perfección lo que yo sentí. La magnífica carta la escribe Teresa Meana Suárez y es esta:

Carta abierta a Javier Marías

Tras su enésimo artículo sobre sexismo lingüístico publicado el 17 de diciembre de 2006 en El País con el título Narices con poco olfato.

Teresa Meana Suárez


¡Qué aburrimiento, Javier Marías!¡Qué rollo esa prepotencia del desprecio al conocimiento y al saber!¡Qué pesadez ese negarse a escuchar y a leer!
¡Cuánta mala fe!
Sólo voy a contestar a dos de tus tonterías en homenaje a Eulalia Lledó y a Mercedes Bengoechea, dos mujeres a las que debo casi todo lo que sé sobre este tema.
1. No decimos “juezo” como masculino de jueza porque tampoco decimos “andaluzo” como masculino de andaluza. Si, ya sé que andaluzas hubo siempre y que la existencia de juezas es reciente. Pero resulta que la lengua está viva y al cambiar la realidad, cambia también la forma de nombrarla. Doy por sentado que sobre esto no necesitas ejemplos.
Otras parejas que contradicen tus malintencionadas propuestas serían entre muchas más: canciller/cancillera (como profesor/profesora), bedel/bedela (como oficial/oficiala e incluso concejal/concejala ya perfectamente asumida) y para gerente tendríamos un femenino similar a dependienta, sastra, asistenta, presidenta, etc.
Tampoco es necesario “poeto” porque ya en nuestra amada (no sólo por ti) lengua latina teníamos poeta/poetissa (así, con dos eses) definido como hombre que escribe versos/mujer que escribe versos.
2. Si, como nos recomiendas, eleváramos nuestras quejas a las deidades romanas tendríamos que hacer como el pueblo romano hacía: invocaban a diosas y dioses por separado (“sive deus, sive dea”= seas dios, seas diosa) porque temían que las deidades no escucharan sus ruegos si empleaban una forma solamente.
¡Ah! Y para las obsesiones, nada como visitar al “psiquiatro”.

Teresa Meana Suárez. Feminista y profesora de lengua castellana en un instituto de Valencia.

12:39 | victtoro | 4 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: webensis Fecha: 2007-01-17 23:28

"Pero resulta que la lengua está viva y al cambiar la realidad, cambia también la forma de nombrarla"

Precisamente. La lengua cambia cuando lo hace la realidad. De lo contrario no tenemos constancia.



2
De: Nirvana Fecha: 2007-02-17 23:23

Yo creo lo contrario, la realidad cambia cuando lo mas ceracano que tenemos que es nuestra forma de comunicarnos por exelencia; es decir la lengua... lo hace!!!



3
De: Marcela Fecha: 2007-05-02 13:26

Qué razón tiene Teresa, como siempre. El lenguaje trasmite ideología, por lo tanto, cada persona decide qué lenguaje utiliza. Yo tengo muy claro que me decanto por un lenguaje no discriminatorio, igualitario, inclusivo y justo. Lo que no se nombra no existe, eso lo sabe muy bien el señor Marías.



4
De: Anónimo Fecha: 2007-07-22 19:42

Si os preocuparais por cosas más importantes a lo mejor no os iría tan mal como decís que os va.



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